GonDopazo

GonDopazo en Lexfiction 25 de Febrero de 2018

Lo que los demás esperan

Te levantas a la mañana, te duchas, te cambias, desayunas y sales a comenzar la rutina del día. Desde ir al trabajo, estudiar en la facultad, tener hora con el doctor y hacer actividades que te gustan. Al día siguiente repites el mismo proceso y al otro día los mismo, cumpliendo con un ciclo que quien sabe si puede cambiar.

Empecé con esta introducción para poder identificarme con cualquiera que lea esto. Lo que hacemos todos los días de nuestras vidas puede generarnos cierta conformidad. Una conformidad en la que todos queremos estar. Simplemente vivimos en un mundo en donde se nos plantó la idea de que para ser felices, debemos tener trabajo, actividades, vida social, un determinado auto, una vivienda, ropa de determinada marca entre un número amplio de cosas que cada vez va en aumento. Siempre me pregunté porque la autenticidad y la transparencia son escasas en estos tiempos. Cada vez que me levanto y experimento un nuevo día en mi vida, la respuesta se aclarece mejor. Tan solo cumplimos un objetivo diario que alguien más nos inculcó, porque en las actividades que hacemos esta la felicidad para ese alguien. Quizá ese alguien nunca pensó que cada persona es un mundo diferente. Que algunos les gusta tocar la guitarra, a otros el bajo y hay quienes les gusta tocar una simple flauta como hay hasta los que tocan una pequeña armónica. Pero la mayoría toca la guitarra, la guitarra se ve bien, es grande y tiene varios diseños. Una armónica es realmente diminuta y no llama mucho la atención, de no hablar de la pandereta o el triángulo donde si alguien las toca los demás lo verán como raro o como decimos hoy en día loser.

Como bien dije, cada persona es un mundo. Las reglas no se aplican de la misma manera en todo los casos. Ni siquiera en la ciencia misma. Fíjense bien la física cuántica y la relatividad, las reglas son completamente distintas en esos dos campos. Uno es específico, calculado y cuantificable, mientras que el otro valga la redundancia, relativiza y trata con varias teorías que se refutan constantemente. Con la gente pasa lo mismo. Alguien cree que la felicidad se basa en hacer las cosas de determinada forma. Porque la A le sirvió a Juan, Pedro y Franco, se sobreentendió que le servirá a todos por igual, pero las cosas no funcionan así. Nacimos en familias diferentes, somos criados de formas diferentes y crecemos en ambientes diferentes. Creo firmemente que por esa razón hay demasiadas críticas y prejuicios en el mundo. Una persona por ejemplo sale a la calle y se pone una remera con un dibujo raro y bizarro. Todos seguro lo mirarán mal y seguro pensarán que es un idiota sin gusto. Pero tal vez esa remera tenía un valor sentimental muy grande para él. O quizá se la dio alguien muy importante y su cariño por la persona lo impulsó a usarla. Puede haber miles de razones y miles interpretaciones, pero juzgamos por lo primero que vemos en nuestros ojos. No vemos más allá del problema, vemos lo que parece a simple vista y así es como nace la crítica y el prejuicio. Todos esperamos algo de alguien, esperamos que se comporte como la mayoría lo hace, porque para ellos, eso es la normalidad. ¿Que es normal exactamente? Quien determina que lo que es normal para uno, es normal para todos. Alguien que tuvo la mala suerte de nacer en la pobreza y tiene que vivir en una villa porque es lo que tiene y lo acepta como es. Desgraciadamente alguien que vive en un cómodo departamento cree que esa persona que vive en una villa, es poco normal. Es lo que le tocó vivir simplemente y ante eso vive su vida normalmente. La normalidad es un concepto realmente arbitrario. Es cuestión de salir un poco al mundo y descubrir que hay miles de culturas que tienen diferentes hábitos y comportamientos. Te pasa algo triste en tu vida, sufres lloras y te pones mal con una cara de insatisfacción. Ese mismo día se dirige a una previa con unos amigos y los que no son del grupo notarán su cara y dirán: "Es un amargado o un mala onda". Quizá esa persona es muy divertida y alegre, pero no vivimos su misma experiencia y por ende damos una simple etiqueta y no nos tomamos el tiempo de conocer a la persona y explorar su mundo, porque criticar siempre es más fácil.

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Etiquetas, muchas etiquetas. Uno va por la calle y hace reír a muchas personas y por eso dirán que es un payaso. Tal vez solo es alguien que le gusta sacar sonrisas, pero la sociedad lo marca como un payaso, así ahorramos investigar la vida de otros y decimos lo primero que nos viene a la mente. Simples palabras que otros pusieron en nuestra boca y nos adoctrinaron para acostumbrarnos a decirlas. Hablar siempre fue sencillo para todos, ayudar es lo que no cualquiera hace en estos tiempos. La gente siempre espera que hagas esto o lo otro y ¿Por qué? Porque para ellos eso es la normalidad y lo natural, pero su mundo no interactúa con el mundo del otro, solo ven y opinan al respecto. Cuando cumples con los requisitos de la vida, nunca falta el: "Ahora haz esto". Siempre hay algo más, rara vez es suficiente. Es como cuando vas al dentista: Dices que te cepillas 2 veces al día y al dentista te dirá que lo hagas 3. Cuando le digas que lo hiciste 3, te dirá que lo hagas 4 y así sucesivamente. Creemos tener la respuesta para las dificultades de la gente, pero en realidad no sabemos una mierda. Podemos entender nuestro mundo a la perfección, porque nos acostumbramos a ciertas reglas, pero como bien dije no todos tenemos las mismas reglas. ¿Y si aprendiéramos a entender primero antes de hablar sin saber? No, la verdad creo que es mucha flojera y toma tiempo hacerlo. Por eso nos quedamos hablando.

Por Gonzalo Dopazo.

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