GonDopazo

GonDopazo en Lexfiction 20 de Marzo de 2018

LA ESCUELA: ¿forma pensadores o trabajadores?

Desde que eres un niño que alcanza la edad de los 6 años, comienzas una vida de responsabilidades. Ya sea que empiece con muy poco, es el pie que abre el camino hacia el futuro. A un niño se le empieza enseñando a leer y escribir, luego a sumar, restar, multiplicar y dividir. Principios básicos que deben saber implementar para que sea innata en toda su vida adulta.

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En la primaria, se construye un saber básico que consta por saber dominar los conocimientos básicos que todo ser humano debería saber. Cuando se comienza la secundaria, da el pie para un campo más avanzado, donde los conocimientos empiezan a ser potenciados para superar el simple saber. Una vez terminada la secundaria, se atraviesa el último paso que corresponde al saber avanzado que no cualquiera logra superar. Sin embargo a medida que la sociedad crece, también crece la cantidad de personas que consigue mayor cantidad de títulos. Hace 70 años, el terminar el primario era algo que alcanzaba y sobraba. 40 años antes, terminar el secundario era más requerido, pero terminar la universidad era todo un lujo. Hoy en cambio, la universidad es casi una obligación si se quiere conseguir un buen trabajo. Quizá dentro de otros 40 años, hacer un posgrado sea lo que se requiera para ser aceptado laboralmente. "Laboralmente" es la palabra. El mundo se mueve por el trabajo y las obligaciones. Si no lo consigues, salvo que tengas una buena herencia económica, estarías condenado al fracaso y a tener problemas de vivienda. Por eso es común que las instituciones por las que atravesamos a lo largo de nuestra trayectoria educativa estén llenas de reglas y protocolos a seguir. Con esto no quiero decir que sea incorrecto o innecesario. Tan solo digo que con tantos procedimientos estructurados a la hora de aprender, se pierde un factor muy importante que no cualquier persona hoy en día lo tiene incorporado.

Ese algo se llama “Pensar”. Podemos saber realizar un cálculo matemático que implique algoritmos. Podemos saber encontrar la cohesión y la coherencia en un texto. Podemos resolver un análisis sintáctico palabra por palabra. Pero realmente dudo mucho que podamos preguntarnos por la vida misma y cuál es nuestro fin en ella. Alguien que termina el secundario, sabe leer libros complicados a una velocidad considerable, ¿Pero sabrá interpretar el significado oculto que esconde?. Alguien mirará una maceta llena de tierra, raíz, pétalos y dirá que es una plata. Pero dudo mucho que alguna persona, vea un hombre que puso una semilla, la rodeó de tierra, la regó diariamente y la expuso al sol para lograr una belleza natural. Las instituciones nos adoctrinaron para que resolvamos problemas, pero no nos preparó para ver más allá del problema y preguntarnos, porque el problema es un problema. Ortografía, regla de 3, las leyes de la física, le evolución del hombre. No hay duda de que el 80% de la población lo sepa. Esa es la razón por la que muchos seamos iguales en pensamiento, puesto que se nos ha plantado a todos la misma idea general. La idea de prosperar y escalar. Por eso nuestras futuras generaciones piensan en el mayor de los casos con sobresalir sobre los demás, pero no se puede culpar a la gente por pensar así ya que no nacieron con este pensamiento innato. Las instituciones fomentan una idea elitista en los jóvenes, donde la excelencia predomina sobre la sensatez. Donde las reglas son mucho más importantes que las ideas. Se nos enseñó a la perfección a leer párrafos de textos complicados, pero no nos enseñaron que llevó al autor a escribir todas esas palabras. Leemos, se nos pregunta y respondemos con objetividad. Pero si alguien se levantará y dijera que ese libro habla de un terrorista que quiere ver el mundo arder, no importa si está en lo correcto, simplemente si no se le hizo esa pregunta, no le importará a el que toma el examen. Nuestra inteligencia y aceptación en el mundo educativo, se basa en un numero puesto en una hoja de papel, donde si ese número está por debajo del 5, es considerado alguien de poco rendimiento, mientras que el que tenga de 8 para arriba, será considerado parte de la élite. Como si un simple numero determinara la capacidad de cada quien. Tal vez la persona que se sacó un número bajo era realmente el más inteligente de la clase, pero los nervios u otros factores lo afectó a la hora de resolver el examen. Por supuesto una vez que se realiza la prueba no hay vuelta atrás y el número lo marcará. Es como se explica en el cuento del "Principito": A los adultos les gusta mucho los números.

Al final terminamos de pasar por todos los niveles institucionales y eso quiere decir que tu curriculum está apto para conseguir un buen trabajo. Ya has pasado por las pruebas y los filtros ahora puedes dejar de pensar y dedicarte a seguir otros protocolos, la diferencia es que ahora te pagarán por ello. Pero a eso estamos destinados todos desde que nacemos. Seguir protocolos y reglas que en muchos casos no miden tu capacidad si no que le ponen obstáculos, porque el sistema quiere personas que superen cualquier capricho que se les ponga encima no importa lo complicado que sea para cada quien, si quieres estar entre ellos, debes superar lo que ellos impongan. Sin embargo por hacer eso cada vez perdemos más nuestra capacidad de pensar, en vez de ello lo cambiamos por un pase de acceso al mercado laboral. No necesitan pensadores, solo gente que cumpla con obligaciones y rutinas. Porque solo de esa forma se le es funcional al sistema, y mientras esto siga así, la escuela como otras instituciones se ocuparán más de filtrar que de enseñar.

Por Gonzalo Dopazo  

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